Slow Fashion: el revés de la moda

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Vivimos en una sociedad consumista donde la novedad y lo último son la codicia de todo fashion victim. Muchas veces no importa la calidad o la durabilidad de lo que se compra sino el hecho mismo de consumir. Y cuanto más, mejor.

Pero, ¿hasta qué punto puede llegar ese frenesí por comprar ropa nueva continuamente para descartarla al poco tiempo?
Siguiendo los mismos conceptos e ideales del slow food, desde el año 2007 se instaló el slow fashion, un movimiento que tiene como precepto la moda sostenible y la búsqueda de otra forma de consumir moda.

El slow fashion nació como una alternativa a la moda actual, con prendas hechas a mano que no son parte de la cadena de producción masiva, priorizando la identidad y singularidad de quien las lleva puestas. Con el tiempo se expandió sin perder su esencia inicial, y varios diseñadores se sumaron a ser parte de la moda lenta proponiendo una estética atemporal donde la prioridad son la calidad de los materiales, el cuidado del medio ambiente, el comercio justo, y el uso de productos y materiales que tengan un bajo impacto en el entorno.

Para algunos este movimiento puede resultar -y valga la ironía- una moda más, pero sus adeptos sostienen que va mucho más allá de una tendencia y lo definen como un estilo de vida.

Elegir piezas con diseños clásicos, prendas que son básicas y con colores neutros para todos los días sería su emblema. También comprar prendas de alta calidad y durabilidad. La indumentaria hecha con materiales orgánicos y teñida naturalmente a primer vista puede parecer económicamente costosa, pero si estamos hablando de una pieza que está hecha para durar muchos años sabemos que no va a necesitar ser reemplazada rápidamente y que se puede atesorar y, por qué no, hasta legarla a nuestros nietos.

Buscar prendas en ferias americanas y darles una nueva vida también es parte de la moda lenta. Transformar, reciclar, reparar, customizar. Todo aquello que pueda ser re-usado y transformado pertenece al slow fashion.

Hay diseñadores argentinos que son parte de este movimiento. Es el caso de la diseñadora Valeria Pesqueira, cuya marca -Pesqueira- es conocida por sus estampados únicos, cortes clásicos y aniñados que huyen de las temáticas o colores de tendencia. Sus prendas suelen estar inspiradas en la naturaleza. Con colecciones de tirada chica, trabaja con proveedores locales y la mayoría de sus atuendos tienen terminaciones hechas a mano.

Contanos, ¿ya conocías la moda slow?

Fuente original: Bixti.

Trabajo como Global Social Media Strategy, Digital Content y Digital Small Business Consultant. Creo en la bici como un medio de transporte. Un día grabaré un EP y viviré en París. O L.A.

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