Perdiendo micros y despilfarrando guita

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Era para que llegue a las 23hs a Miramar, pero debido a mi torpeza terminé perdiendo un pasaje y luego adquiriendo otro para llegar a las 6AM. Me dolía el brazo. Tal vez fué fruto de pasear con una valija de mi casa a la oficina, de la oficina a Retiro, de Retiro a mi casa, de mi casa a Palermo, de Palermo a Retiro, de la estación de micros de Miramar hasta el depto frente al mar. ¿Por qué sucedió todo este baile valijero? Por mi torpeza y despiste, claro está.

Estar frente al mar. No podía creer que tenía esa hermosa – y casi surrealista – vista del mar. Me hacía recordar a mi niñez en Rio de Janeiro: depto alto, frente a la playa y principalmente el ruido y el olor a mar.

Si bien en este viaje que -apenas comenzaba- había viajado mucho, todavía no sabía que iba a viajar más. Me esperaba un viaje de ‘40 hacia Mar del Plata y mucha caminata bajo el tórrido sol. ¿Para qué? Para que finalmente una de mis primas compre un traje de baño idéntico al que me había comprado hace un día. ¿Por qué? Porque así como yo, fue pasión a primer probada.

Esos pocos días que estuve se llenaron de aventuras, es cierto. Como perder un sobrino en los trajes de baño y que de repente, este se transforme en uno de esos críos demonios completamente poseídos. Dió miedo a todos los presentes debo admitir. Pero más miedo era la sola idea que no vuelva a tranquilizarse y tengamos que viajar -con él- en ese estado otros 40’ en auto. Hacia Miramar. Nuevamente.

La noche fue… lo que tenía que ser. Entre un celular que no paraba de recibir llamados y cambiarnos mil veces de ropas nos dispusimos a salir -como sea- por los bares o “bolichitos” de esa ciudad. Dispusimos primero de un bar con un mesero que se pasaba de simpatía y cosechaba sus propios manises japoneses, un pool lleno de borregos que no se animaron acercarse para hablarnos, y lidiar conmigo misma un tanto nerviosa con “nos van a robar cuando crucemos esta plaza, estoy segura.” Pero lo mejor siempre son las risas. No importa donde estés, siempre y cuando estés acompañada de las personas que amás y te puedas reir de lo que sucede.

Como decía Chaplin: “No hay día más perdido que aquel en el que no hemos reído.”

Banda sonora: Money – The Drums.

Foto: Miramar – 2012.

Trabajo como Global Social Media Strategy, Digital Content y Digital Small Business Consultant. Creo en la bici como un medio de transporte. Un día grabaré un EP y viviré en París. O L.A.

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